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Photo: ČŠM
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El año musical en la Escuela Checa Madrid

En la Escuela Checa Madrid hemos estado este año con ganas de cantar. En Chequia se dice; Un checo, un músico. Este proverbio lo corrobora el hecho de que se hayan juntado en nuestra escuela muchos talentos musicales y cantantes.
 

Se cantaba y se bailaba de todo. La bienvenida al comienzo del año escolar pasado se la dimos con un pequeño concierto, enseñábamos mediante canciones (un gran éxito tuvo por ejemplo la canción sobre numerales que compuso el becario Petr Bajer para sus alumnos) y también nos entreteníamos con ellas durante los recreos.

Todo el tiempo de adviento estábamos entrenando diligentemente los villancicos checos, espirituales y hasta cuartetos. ¡Pero valió la pena! Nos pudimos alegrar no solamente a nosotros mismos sino a los demás también. Y en dos ocasiones. La primera, cuando entusiasmamos a nuestros vecinos con un concierto callejero que celebramos en colaboración con el Ayuntamiento de Alcorcón, y la segunda, como ya es tradición, cuando juntamos nuestras voces con las de otros checos en todo el mundo dentro del proyecto “Chequia canta villancicos”.

Gracias a las exposiciones regulares, no sólo vivimos la música checa, sino también nos enteramos de algo sobre ella. Cada mes se nos presentó un personaje de la música checa. Nuestra última exposición, gracias a la cual aprendimos sobre Antonín Dvořák, está disponible en checo e inglés en la web de la Escuela Checa Madrid. De esta manera pueden aprender sobre él incluso aquellos niños que no hablan checo, pero tocan sus obras con algún instrumento.

Pudimos descubrir la música clásica también durante la cuarentena. La profesora Ema Hubáčková preparó para los preescolares un taller online, gracias al cual nos enteramos de lo que es una orquesta, por ejemplo, y al final escuchamos el aria “Canción a la Luna” de la ópera Rusalka que la profesora misma cantó directamente a nosotros.

La ópera la vivimos este año en nuestras propias carnes. El espectáculo de la ópera infantil “Budulínek” que entrenaron y presentaron los alumnos de la Escuela Checa, lo disfrutaron tanto el público como los propios actores. En el espectáculo participaron todos, incluso los más pequeños. Gracias al vestuario y decoraciones, nació en nuestra biblioteca un bosque mágico y nosotros pudimos experimentar algo totalmente nuevo.

También nuestro viaje a Cuenca para visitar a los organistas fue inolvidable. El órgano del siglo 18 es un ejemplar único y no sólo lo pudimos escuchar, sino también tocar.

Gracias al teatro Romaneto que nos vino a visitar de Praga, hicimos una pequeña pausa entre tanta música clásica. Su original letra y pegadiza melodía lograron que se dejaron llevar tanto los niños como adultos y algunos de ellos las siguen cantando hasta hoy.

En la Escuela Checa Madrid estamos convencidos de que la música supera las distancias entre la gente, entre las culturas, nos tranquiliza y une. Hemos pasado por un año exigente, pero muy diverso. También la música nos ayudó a vivir muchas cosas y a estar juntos, incluso durante la cuarentena. Los niños (y al fin los adultos también) aprenden más con la experiencia. En la Escuela Checa Madrid intentamos entregar a nuestros estudiantes los recuerdos más bonitos a la escuela y al checo. Y creemos que este año lo hemos logrado a la perfección.

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Hudební rok / El Aňo Musical